miércoles, 3 de septiembre de 2014
Palabras y verdades
Hoy ya tenés 23 meses de haber nacido, y aunque ya casi cumplis tus dos años, quiero escribirte Emma y confesarte unas palabras y unas verdades.
Comunicarme con vos resultó ser algo muy especial e interesante. Mis palabras hacia vos siempre han sido sencillas y sinceras. Nunca quise sonar ridícula con tonos chineados innecesarios, sino más bien me esforcé por hablarte muy claro, con amor pero con palabras transparentes. Aprendiste a decir papá y mamá a tus cinco meses, y de ahí agregaste muchas palabras cotidianas que aprendiste a usar a la perfección. A tu año y tres meses tuvieron que hacerte una cirugía en tu cadera, en tu pierna derecha, donde puedes ver una cicatriz. La verdad Emma, es que el tiempo que estuviste en sala de operaciones fue el más eterno de mi vida y el de tu papá. A mi me dolía respirar y cada bocanada de aire entraba pero salía con un pedazo de mi alma desangrando mi cuerpo a cada segundo. No tengo una palabra exacta que describa la agonía que sufrí durante casi 3 horas. Cuando despertaste en recuperación y la anestesioóloga me dijo que te diera de mamar estando yo de pie junto a tu cama, sentí que me estaba vacilando, pero estaba hablando en serio. Lo hice, no se de donde saqué fuerza pero de puntillas y acostada sobre mi costado derecho pude darte de mi pecho, la leche que te hizo dejar de llorar....estabas hinchada y adolorida y muy muy molesta. Vomitaste casi de inmediato y la verdad es que me asusté como nunca lo había hecho.
Hay situaciones Emma, que tratamos de evitar a toda costa, pero tarde o temprano nos alcanzan y la verdad es que nunca estaremos listos para afrontar lo que nos suceda. Los meses de tu recuperación pasaron ya. El 6 de Enero del 2014 te quitaron los dos yesos que cubrían ambas piernas desde la cintura. Honestamente, nunca había experimentado la fuerza de Dios como cada día de esos dos meses. Mi espalda dolía como nunca, mis brazos te cargaron y recibí mucho apoyo de la familia: tita Zoila, tus tíos, abuela Mary Y Maru, tita Lucy, Tía Lilli... Todos venían a verte y te cargaron. Te vimos gatear ENYESADA arrastrandote por toda la casa...
La verdad Emma es que yo he podido porque Dios esta conmigo, porque a veces me siento en la cama sin ganas, cansada y lloro sin tener motivos. No quiero que penses que lloraba por enojo con vos. Cuando lloro lo hago porque siento un vacío interno que no logro entender. Es una pesadumbre de insatisfacción, auque tengo todo por lo que debo dar gracias. Emma y es que cuidarte, educarte, enseñarte a ser amable, respetuosa, y ordenada implica abandonar mi vida personal y dedicarme por entero a vos todo el día, todos los días. No te voy a engañar: cuando llega la hora de dormir, y te quedas dormida, tan tranquila que puedo ver la paz en vos, siento alivio y digo: ya, por hoy acabó mi trabajo. Nunca he sentido tanto amor por alguien como lo siento por vos,pero también nunca sentí tanta responsabilidad por algo como tu educación.
Me hes difícil pensar en todo mi ser entregado a enseñarte y que de pronto otra persona sea quien termine de educarte. Sería como hacer la mitad de una escultura y dejar que otro la termine por mi. Yo te estimulaba desde antes de que nacieras, y cada día de tu vida he estado nada más que a tu lado. La verdad es que escucharte hablar es mi gran orgullo, es el premio al esfuerzo de cada día. Escucharte cantar en inglés, contar en inglés y en español, cantar y bailar todos esos grander logros son míos y tuyos porque así he pasado
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