martes, 12 de junio de 2012

Sin permiso

Estando acostada de lado ocupada en internet, sentí parte de su cuerpo amontonado en mi costado derecho, y me incomodaba escribir en el teclado y yo sin permiso te empujé creí suavemente como cuando jugamos a patear, pero esta vez sentí feo al hacerlo, sentí como si al empujar algo se desplazara al centro del vientre, me asusté porque pensé que te había hecho daño, te pedí perdón, te acaricié y te hice masajito con aceite después del baño, oré a Dios pidiendo por tu bienestar que nada que dañe, y pedí al Padre que te guarde de todo mal. Fue triste ver lo fácil que se puede dañar un milagro,y pensé en eso todo el día. Muchas veces pedimos con fe, y cuando recibimos despúes de una larga espera pareciera que no valoramos lo que tenemos. El sólo pensamiento de haberte hecho sentir incómoda, haberte hecho arrugar tu rostro en señal de dolor o susto me hace sentir muy mal. Te pido perdón mi amor. Sos el milagro hecha vida,mi anhelo y sueño más esperado y amado. Que delicado es el hecho de cuidar las bendiciones que nuestro Padre nos regala. El nos da dejando que seamos responsables y muchas veces no lo somos. Pasar 9 meses en un vientre, siendo formados por Su mano milagrosa, nacer y crecer y apenas se puede descuidar el cuerpo contaminandolo con drogas, sexo sucio, licor, obesidad y peores cosas...se pisotea la obra tan delicada que todos hemos sido y somos...un ser humano.....Señor bendice a esta niña de mi corazón, bendice su cuerpo y emociones y declaro sanidad, vitalidad, vida y amor para ella desde ahora desde la coronilla de sus cabecita hasta la punta de sus pies...amén!

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